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Mapa/Diagnóstico Caracterológico

A cargo de Pedro Coronas

Modalidad 2 a 3 encuentros individuales, presenciales o a distancia para residentes en el interior o en el  exterior del país.
Duración de 60 minutos

Nota Importante: Esta actividad se desarrolla siempre en las  primeras sesiones de la terapia Psicocorporal Bioenergética, pero también puede elegirse como una actividad en si misma por ser una poderosa herramienta de autoconocimiento y de liberación de energía creativa, como queda explicado a continuación

El carácter es una estructura psíquica formada en nuestra temprana infancia, que define algunos aspectos “infantiles” dentro de nuestra estructura de personalidad adulta, condicionando nuestra conducta y nuestros modos de expresión.

La bioenergética desarrolló un profundo estudio de los diferentes tipos de estructura caracterológica (5 ó 6 estructuras básicas, dependiendo de los autores) y las diferentes combinaciones posibles entre estructuras, ya que es muy difícil encontrar una persona que responda a un tipo caracterológico puro.

Cada estructura corresponde a una etapa evolutiva de nuestra formación como personas (gestación, lactancia, deambulación, etc.…).

Según nuestras propias características, las del medio y la familia en la cual crecimos, atravesamos algunas de esas etapas con un nivel de conflicto razonable, mientras que otras en cambio son subjetivamente vividas como traumáticas.

Estas son las que marcan y generan para cada persona su mapa caracterológico individual. Para atravesar dichas etapas traumáticas, cada individuo desarrolla mecanismos de defensa que se traducen en conductas. Estas conductas (infantiles) luego se hacen inconscientes y la persona ante situaciones similares las sigue aplicando en la adultez, sin darse cuenta que como adultos deberíamos contar con otras conductas o recursos (adultos), más adecuadas para resolver la situación.

Por ejemplo, una persona que haya vivido como traumática su lactancia, desarrollará un carácter oral y en la adultez inconcientemente seguirá reclamando a los demás su derecho a “ser alimentado", creando lazos infantiles de dependencia, que difícilmente otro adulto esté dispuesto a sostener, generando entonces un círculo vicioso de: reclamo-frustración- reclamo. Hacer conciente este, o cualquier otro aspecto de nuestro carácter, nos permite primero entender cuales son los dos ó tres mecanismos infantiles de conducta básicos que nos llevan a repetir todo el tiempo los mismos “errores” en ciertas áreas de la vida.

A partir de este conocimiento podemos encarar la tarea de resolver el tema en forma adulta. En el ejemplo anterior, la persona debe usar su energía para lograr autosostenerse y así sentirse satisfecha, en lugar de gastar su energía inútilmente reclamando a los demás que hagan esta tarea por ella.

Desde nuestra experiencia personal, podemos decir que es tanta la energía que uno invierte en lidiar con aspectos básicos de su carácter que, entenderlos, poder suavizarlos o resolverlos, constituye una tarea clave para liberar esa energía. Esta liberación, a su vez se constituye en una especia de “empujón" que nos saca del pantano de la repetición y nos impulsa a continuar nuestro camino de autoconocimiento y evolución.

El mapa/diagnóstico caracterológico es delineado a lo largo de los encuentros a través de la lectura corporal y la exploración de algunos aspectos muy específicos de la historia personal presente y pasada del consultante. Se reserva el último encuentro para confeccionar el cuadro caracterológico personalizado y reseñar por escrito o grabar los principales aspectos de este "mapa". De este modo el consultante puede usarlo como guía en los momentos en que circunstancias internas o externas lo hagan sentir un tanto "perdido".